La salud mental se construye en las relaciones
Aprendizajes de la conferencia Investing in Children’s Mental Health — 7 de mayo de 2026
El 7 de mayo de 2026, Dynamo International asistió a Investing in Children’s Mental Health, una conferencia europea dedicada al bienestar de la infancia en los distintos entornos que configuran su vida: la familia, la escuela y los espacios comunitarios. El mensaje central fue claro: la salud mental de los niños y niñas no es únicamente una cuestión individual o médica. Se construye en las relaciones, en las condiciones de vida y en el sentimiento de pertenencia. Un enfoque que conecta directamente con la educación social de calle y la acción comunitaria impulsadas por Dynamo.
Proyectos arraigados en la continuidad
Varias iniciativas compartían un mismo hilo conductor: la estabilidad de las relaciones como factor de protección. En Italia, el proyecto Bridge to Autonomy (Salesianos de Don Bosco) acompaña a jóvenes con discapacidad cognitiva en la transición hacia la vida adulta. En el centro del modelo están los tutores de inclusión, que ofrecen seguimiento escolar, familiar y comunitario, incluso después de finalizar la escolaridad. La idea es evitar rupturas y crear un verdadero puente entre la escuela, la familia, los servicios y la comunidad.
La misma lógica de continuidad inspira, en Finlandia, a Icehearts Europe: un mismo mentor acompaña durante varios años a un grupo de niños vulnerables a través del deporte. El deporte se convierte en una puerta de entrada hacia algo más profundo: pertenecer a un equipo. Cuando se pregunta cómo los mentores logran mantenerse durante tanto tiempo, la respuesta es sencilla: «Tienen un equipo. ¿Usted querría dejar su equipo?»
Apoyar a las familias también es prevenir
Más allá de los propios niños y niñas, varios ponentes recordaron que su bienestar depende estrechamente del bienestar de los adultos que los rodean. La red Make Mothers Matter ha desarrollado los Mother Centers, espacios comunitarios donde las familias pueden romper el aislamiento, compartir experiencias y acceder a apoyo psicológico o social. Apoyar a los padres y madres, y especialmente a las madres, es también una forma de prevención en salud mental para sus hijos e hijas. La salud mental no se construye únicamente en los servicios especializados; también vive en los lugares de la vida cotidiana.
Esta convicción fue compartida por la eurodiputada irlandesa Kathleen Funchion, que acogió positivamente la iniciativa y la complementó con ejemplos concretos de Irlanda. Citó, en particular, el School Completion Programme, que apoya a niños y niñas en riesgo de abandonar la escuela abordando obstáculos muy concretos: transporte, material y apoyo individual. También subrayó la importancia de ofrecer una amplia variedad de puertas de entrada: terapia a través del juego, apoyo psicológico en la escuela, artes, teatro, escritura, skateparks y espacios informales. Su mensaje fue claro: los dispositivos deben adaptarse a los niños y niñas, y no al revés.
La escuela: ¿lugar de bienestar o de presión?
Esta es precisamente la pregunta que plantean dos proyectos centrados en el entorno escolar. SWELL/QUEST propone pasar del concepto de «aprender el bienestar» al de «aprender a través del bienestar», apostando por la participación del alumnado y por el bienestar del propio profesorado. Demasiados niños y niñas, especialmente los más desfavorecidos, se sienten constantemente juzgados o invisibles en sistemas centrados en el rendimiento.
Desde una perspectiva complementaria, TeamUp at School (Save the Children Netherlands), diseñado inicialmente para niños y niñas desplazados y refugiados, utiliza el juego y el movimiento para ayudarles a regular sus emociones y reconstruir un sentimiento de seguridad sin depender del lenguaje. Esto lo hace especialmente adecuado para contextos multiculturales.
Entre pares: un recurso subestimado
Más allá de los adultos y de las instituciones, la conferencia también puso de relieve el papel que desempeñan los niños y niñas entre sí. El programa I Support My Friends (Save the Children Italy) forma a jóvenes para escuchar a sus pares, detectar señales de malestar y orientarles hacia adultos de confianza. La realidad es sencilla: cuando no se sienten bien, los niños y niñas suelen acudir primero a sus amigos. El apoyo entre pares se convierte así en una herramienta valiosa de prevención y detección temprana.
Un contexto político en movimiento
Estas prácticas de terreno se inscriben en un momento clave a nivel europeo. El 6 de mayo de 2026, la Comisión Europea adoptó su primera Estrategia Europea de Lucha contra la Pobreza, acompañada de un refuerzo de la Garantía Infantil Europea. Las prioridades incluyen el cuidado infantil, las comidas escolares, el apoyo a la salud mental, el acceso a empleos de calidad para los padres y madres, y la participación de la infancia. El desafío ahora es la implementación: transformar estos compromisos en apoyos concretos en las escuelas, las familias y las comunidades.
Lo que confirma la conferencia
A pesar de la diversidad de los proyectos presentados, varios aprendizajes atravesaron el conjunto de los intercambios. La prevención debe primar sobre la intervención en crisis. Los niños y niñas no deberían tener que esperar a encontrarse en una situación de gran malestar para recibir apoyo. Las relaciones estables —con un mentor, un docente, un par o un educador— constituyen un factor de protección esencial. La salud mental, por último, no puede separarse de las realidades sociales: pobreza, vivienda, aislamiento y presión escolar. Y las prácticas que funcionan deben convertirse en derechos, no permanecer como proyectos piloto.
Para un niño o una niña, uno de los factores de protección más poderosos puede ser simple, pero exigente: la presencia duradera de un adulto, un grupo, una escuela o una comunidad capaz de permanecer presente a lo largo del tiempo.
Stefania Gorzo
