Centros de acogida de emergencia en la RDC: Situación actual
Con sede en Kinshasa y Lubumbashi, ambas estructuras acogen a niños y niñas en situación de calle. Creados por Dynamo International en colaboración con el CATCR[1], estos espacios ofrecen una atención multidimensional. Cada día, entre cuarenta y cincuenta jóvenes encuentran allí un momento de respiro.
Orígenes
En 2017, a raíz de la solicitud de los trabajadores sociales de calle , del Ministerio de Asuntos Sociales y de la DISPE[2], se creó el primer centro de acogida de emergencia en Kinshasa, en la comuna de Bandalungwa. Denominado CAU Likemo[3], este espacio constituye una respuesta adaptada a las necesidades de ayuda, acompañamiento y protección de los niños y niñas en situación de calle. Algunos años más tarde, en 2022, fue el turno de Lubumbashi de fundar un espacio similar, denominado CAU Jaska.
Como lugares de referencia para niños, niñas y jóvenes rechazados por la comunidad y sus familias, estos centros son también un espacio de convergencia para todos los trabajadores sociales de calle y las asociaciones locales, las administraciones, los tribunales de menores y los servicios públicos o privados que desean derivar a un niño o niña en situación de urgencia y peligro. Se trata asimismo de una estructura que facilita su labor y legitima su presencia dentro de las comunidades.
En la RDC, solo el 7 % de los niños y niñas en situación de calle tiene acceso a un servicio social básico, a menudo limitado únicamente al alojamiento. La mayoría de los servicios e instituciones de asistencia social siguen siendo inaccesibles. A menudo, únicos puntos de enlace entre estos niños y las instituciones, los trabajadores sociales están mal equipados y aún poco reconocidos. En Kinshasa, el centro socioeducativo funciona día y noche y permite a los niños y niñas en situación de calle tomar distancia antes de su rehabilitación psicológica. Con una capacidad de acogida de entre 15 y 60 niños durante el día y hasta 32 por la noche, Likemo se inscribe en un enfoque metodológico: integrar y reintegrar al niño en su totalidad. Aquí, las formaciones ofrecidas son generadoras de ingresos, como los ámbitos de corte y confección, la ganadería, la horticultura y la apicultura.
Joli Apema, coordinador del CATCR y de la plataforma congoleña de Dynamo International, hace un balance de todos estos años de actividad:
«Cabe recordar que todo comenzó en 2006, en una época en la que el CATCR contaba con muy pocos recursos. Lo que ha cambiado desde la creación de los centros es el reconocimiento del trabajo social de calle y la ley de protección de la infancia (…). Al principio existía cierta inestabilidad, pero hoy hay una verdadera respuesta social, y me siento orgulloso de ello.
Lo que más me marca es que todo es posible cuando hay voluntad. Y se puede decir que, a lo largo de todos estos años, miles de niños han pasado por aquí. El aspecto de la sostenibilidad es muy importante: necesitamos continuidad y, gracias a los numerosos logros alcanzados, estamos mejor preparados para hacer frente a unas necesidades que no dejan de aumentar. En cualquier caso, incluso si algún día se interrumpieran las financiaciones, continuaremos cueste lo que cueste (…).
Asimismo, estamos en la búsqueda de fuentes de financiación distintas a Dynamo, ya que la intervención de los poderes públicos es débil; su único aporte consiste en cedernos edificios para los centros, que pueden recuperar en cualquier momento. Debemos encontrar soluciones para continuar este proyecto; mi consigna es voluntad y determinación y, en ese sentido, nuestro deseo es ser lo más autónomos posible, por ejemplo mediante el desarrollo de una granja, que permitiría un autofinanciamiento interno (…).»
En este contexto, las relaciones humanas y la confianza son fundamentales. Joli Apema añade:
«Logramos sacar a una joven de la trampa de la prostitución. En estos casos, realizamos trabajo de acercamiento en la calle, especialmente por la noche; lo más importante es establecer una relación de confianza. Solo después podemos orientarlas hacia una formación profesional que conduzca a un empleo. En el caso de esta joven, actualmente se está formando, y es una muy buena noticia».
Edwin de Boevé, director de Dynamo International, habla con entusiasmo de los vínculos que se crean: «En Kinshasa, en el bulevar del 30 de Junio, conocí a un joven que tenía una grave infección en la pierna. Nos conocimos, hablamos mucho y le propuse que viniera al centro para ver a un médico (…). También conocí a alguien que en aquella época era muy joven; frecuentó el centro durante un tiempo y hoy es mecánico y trabaja en un taller (…).»
Testimonio de tres jóvenes, beneficiarias de Likemo:
« La formación que realicé y el apoyo del Programa para poder establecerme cambiaron mi vida. Hoy soy capaz de mantenerme por mí misma, de pagar mi transporte diario de más de 8.000 francos congoleños, ahorrar dinero, y las personas a mi alrededor ya no me miran de la misma manera. »
« Hoy tengo mi propia parcela y es más grande gracias a las formaciones recibidas. Hoy puedo decir que soy agricultora. »
« La presencia de atención sanitaria en el centro cambia nuestras vidas. Antes nos era imposible tratar la malaria o una infección de transmisión sexual. Gracias al centro por eso, porque lo necesitábamos. »
[1] Comité de Apoyo al Trabajo Social de Calle en la RDC
[2] Dirección de Intervenciones Sociales para la Protección de la Infancia
[3] El término LIKEMO encuentra su inspiración en tres palabras en lingala que significan «familia» (Libota), «escuela» (Kelasi) y «profesión/trabajo» (Mosala).
